Fuente imagen: The Wall Street Journal. “Private-credit winter is oming”. Octubre 2025
Barcelona, 14/07/2026
Estimado amigo,
La deuda privada hace referencia a todo tipo de financiación que no pasa por el circuito bancario tradicional y va directamente a empresas no cotizadas sin pasar por los mercados públicos.
La deuda privada ronda los 1,8 billones de dólares, lo que supone alrededor del 5% del nivel de deuda corporativa global y crece a un ritmo muy elevado, alrededor de un 14%. Se espera llegar a los 3.5 billones en 2030. El crédito bancario es de $32,6 billones al cierre de 2024.
El cambio estructural es claro: aunque el crédito bancario sigue siendo mucho mayor, el private debt ha crecido y crece mucho más deprisa desde la crisis financiera de 2008, especialmente en financiación corporativa middle market, operaciones patrocinadas por los private equity y, más recientemente, financiación asset-backed e infraestructuras.
Los prestamistas son fondos de inversión, especialmente gestoras de private equity (PE). Las rentabilidades para los inversores suelen ser elevadas y lógicamente gozan de un mayor riesgo.
Más del 75% de los activos de private debt está gestionado por empresas de private equity, y cerca del 70% de las operaciones de private debt financia compañías participadas por los fondos de PE. Varias firmas líderes del sector se han volcado en este mercado y han pivotado su negocio. Para KKR y Carlyle ya supone casi la mitad de su negocio y en Apollo el 80%.
Me parece relevante destacar que el sector mayoritario en el que ha prestado el private debt es el software (más del 40% del volumen), un sector que se está viendo intensamente afectado por la inteligencia artificial y en el que, previsiblemente, un porcentaje relevante de las compañías podría tener dificultades para devolver el crédito.
El mundo del private debt ha sido siempre un activo complejo de analizar y, dentro de nuestros criterios de inversión, nunca ha terminado de conquistarnos.
Poner líneas rojas, siempre es muy recomendable. Y más ahora que se podrían estar dando las condiciones para que alguien se pille los dedos.
Un banquero me dijo un día: “David prestar dinero, incluso para los bancos, es muy complejo”.
Feliz verano,

