Querido amigo,
Como bien sabes y lo hemos enfatizado en repetidas ocasiones, especialmente en los últimos 4 años, los eventos geopolíticos suelen tener poco o ningún impacto en los mercados a medio plazo, aunque es cierto que a corto pueden generar ruido y volatilidad. Nuestro estudio siempre está basado en el análisis fundamental de la economía que es la que dicta la evolución de los mercados financieros.
De todos modos, consideramos que el tema de Groenlandia es diferente. Por eso, me he animado a compartir unas reflexiones de David Mafoda, miembro del comité de inversiones que comparto de forma literal:
“Groenlandia es un territorio semiautónomo de Dinamarca. Está asociado a la UE y es territorio OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y, por lo tanto, sujeto al artículo 5.
La reclamación americana sobre Groenlandia no es nada nuevo. Ya en 1886 el explorador americano Robert Peary reclamó gran parte del norte de la isla para los EE. UU., sin embargo, el gobierno americano nunca actuó formalmente para consolidar tal reclamo. En 1946, al final de la II Guerra Mundial, el entonces presidente Truman hizo una oferta formal para comprar la isla por valor de 100 millones de dólares en oro, oferta que fue rechazada por Dinamarca. Si tenemos en cuenta que $100 millones de la época equivalían a aproximadamente 2.68 millones de onzas troy, hoy estaríamos hablando de aproximadamente $7 mil millones, lo cual parece a todas luces una cifra pequeña. Ya en nuestra época, Donald Trump ha vuelto a poner sobre la mesa el reclamo sobre la isla, y su principal “argumento racional” es la seguridad en tema militar. Los nuevos misiles balísticos intercontinentales que están desarrollando tanto China como Rusia, son muy difíciles de detectar y derribar con los actuales sistemas de defensa. EE. UU. quiere construir un proyecto de defensa antimisiles, el llamado “Golden Dome” y Groenlandia por su situación geográfica es un enclave estratégico para este entramado defensivo. A parte de esto, por supuesto están las tierras raras y las posibles nuevas rutas marítimas.
¿Cómo puede acabar?
Una hipotética invasión estadounidense o anexión forzada de Groenlandia probablemente resultaría en el colapso inmediato y total de la OTAN y de la arquitectura de seguridad global posterior a la Segunda Guerra Mundial.
Las consecuencias:
. Parálisis institucional total
Como la OTAN opera por consenso, no tiene ningún mecanismo formal para disciplinar a su miembro más poderoso, EE.UU.
Conflicto del Artículo 5: Si bien Dinamarca teóricamente podría invocar el Artículo 5 (defensa colectiva), todos los miembros deben estar de acuerdo. Estados Unidos obviamente bloquearía cualquier respuesta formal de la OTAN, lo que llevaría a una parálisis política y militar inmediata dentro de la alianza.
. Vacío de poder geopolítico
La disolución de la OTAN alteraría fundamentalmente la dinámica de poder global:
Oportunidad para Rusia y China: Una OTAN fracturada eliminaría el principal elemento de disuasión contra la expansión rusa en Europa del Este. Moscú calcularía que podría utilizar con éxito el “chantaje nuclear” para apoderarse de territorio en los países bálticos sin temor a una respuesta occidental unificada.
Autonomía estratégica: Las naciones europeas, encabezadas por Francia y Alemania, se verían obligadas a desarrollar rápidamente capacidades militares independientes y elementos de disuasión nuclear, poniendo fin a décadas de dependencia del paraguas de seguridad de Estados Unidos.
. Consecuencias económicas y jurídicas
Sanciones: La UE probablemente respondería con severas sanciones económicas, aranceles y el congelamiento de activos estadounidenses, similares a las medidas tomadas contra Rusia en 2022.
Conflicto interno: En Estados Unidos, una acción de este tipo probablemente desencadenaría una crisis constitucional masiva, incluida la posible invocación de la Ley de Poderes de Guerra por parte del Congreso y los esfuerzos para destituir al Presidente en virtud de la Enmienda 25.
Sería realmente el fin del mundo tal y como lo conocemos y no exagero. Espero que prevalezcan las cabezas frías.”
Ayer en el foro de Davos, Trump reiteró su firme interés en Groenlandia sin el uso de la fuerza. Son buenas noticias, sin embargo, el daño está hecho y la dirección marcada. To be continued…
Un abrazo,

